Fábula
La zorra, El mono y Los Animales
A la muerte del león, cuentan que se reunieron todos los animales para elegir un rey.
_____ El rey debe ser el toro, es el más fuerte
dijo uno.
______ Yo opino que el caballo, pues es el más elegante ____ declaró el asno, que era medio pariente suyo.
_______ ¡ No hay nadie como el águila ! Vuela hasta las más altas montañas ____ afirmó el cuervo, que quería que el nuevo rey fuera una de las aves.
_______ ¿ Y que me decís del pavo real ? ___ terció el gallo ____ ¿ Hay un animal más bello y elegante ?
Como no se ponían de acuerdo, el elefante propuso que se sacara la corona de la caja donde estaba guardada. Aquél de los animales a quien viniera bien en la cabeza, sería proclamado rey. Se ensayó en todos, pero en ninguno servía. Muchos tenían la cabeza demasiado grande; otros demasiado chica; algunos tenían cuernos que estorbaban. Finalmente se la probó el mono, que encontró tanto placer con la corona, que subiéndose a un árbol, empezó a hacer gran número de gestos, piruetas y monerías. Tanto les gustó esa broma a los animales, que empezaron a gritar:
_______ ¡ Viva el mono ! ¡ Queremos que el mono sea nuestro rey !
Y el mono fue finalmente coronado con toda solemnidad. La corona le sentaba bien en la cabeza.
_______ Yo no estoy conforme ___ dijo la zorra ____ ¿ En serio creéis que el mono sabrá gobernarnos ?
_______ Es que el sabe hacer mejor monerías ____ le contestó un perro que estaba a su lado.
_______ Pues esperad a que tenga que hacer algo serio ___ contestó la zorra y sacudiendo con el rabo una mosca, se marchó de allí.
Los animales estaban encantados con su nuevo rey. Con su manto y su corona, el rey mono se pasaba el día subido al árbol haciendo piruetas. Daba una risa enorme verle. Era divertidísimo.
Pero a la zorra no le hacía ninguna gracia aquello. Había muerto el león, ¿pero y si venía el tigre y se los comía a todos?Lo que necesitaban era un rey que supiera defenderlos. Y decidió probar al mono.
________ Majestad ____ le dijo un día que fue al palacio ____ Conozco donde hay un tesoro oculto, y no creo que nadie más lo sepa. ¿Queréis que os diga donde está escondico? ¡ Pues seguidme !
Y al mono; al que se le había hecho la boca agua pensando que ya iba a ser rico, siguió a la astuta zorra. Pero era un engaño y el mono cayó en la trampa. Cuando ya lo tuvo metido dentro de la jaula, la zorra llevó al mono ante los demás animales reunidos.
_______ Aquí tenéis a vuestro rey. He querido porbarlo y he podido engañarlo fácilmente. ¿Y queréis que éste nos gobierne, cuando no sabe ni gobernarse a sí mismo?
Los animales lo destronaron en el acto y todavía siguen buscando a un rey, porque dicen que hay muy pocos a quienes siente bien una corona y mucho menos todavía quienes sepan llevarla con inteligencia.
Las lágrimas de una reina
En el pueblo de Beleña, cerca de un castillo del que aún se conservan restos de los antiguos torreonescorre el río Sorbe, en cuyas aguas se reflejan los altos chopos, formados en dos filas como regios guardianes.Junto al río existe un manantial cristalino que en época remota servía de baño a la reina Doña Urraca. Perduran también restos de la antigua muralla que cubría los baños de la reina de Zamora, quien a diario, acompañada de su dueña y sus doncellas, venía a simergirse en las puras y transparentes aguas. Y se cuenta que una hermosa mañana, al salir del baño la reina, su vieja dueña la contemplaba con mirada sombría.La reina preguntóle la causa de su pena, pero ella callaba, temerosa de disgustar a su señora; ante sus insistencia, no tuvo más remedio que explicarle:
_____ He observado, mientras os bañabais, las ondas del agua que formabais, y mi ciencia me revela que os veríais envuelta en sangrientas guerras fraticidas.
La reina lanzó un grito de dolor, mientras en sus ojos temblaban dos lágrimas, que al caer al agua convirtieron en rubíes las piedras.
_____ Mirad, señora __ continuó la vieja ___ bien claro lo están diciendo vuestras lágrimas.
Y la reina lloró amargamente, y el fondo de la fuente quedó para siempre tapizado de piedrecillas de mil colores que recuerdan las lágrimas de la regia dama.
Pronto se cumplió la profesía de la vieja, y Zamora se vio sitiada por los ejércitos de su hermano. Pero Doña Urraca ya estaba prevenida desde que le avisaron las piedrecillas de la fuente.
Anónimo
Parábola del siervo sin entrañas
El reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos, y cuando comenzó a ajustarlas le trajeron a uno que le era deudor de diez mil talentos. Como no tenía con que pagar, mandó el señor que lo vendiesen a él, a su mujer y a sus hijos y todo cuanto tenía y se pagase la deuda. Entonces, arrojándose a sus pies, el siervo, postrado, le dijo:
_____ Ten paciencia conmigo, y te pagaré todo.
Movido a compasión el amo de ese siervo lo dejó ir y le perdonó la deuda. Al salir, este siervo encontró a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios y agarrándolo lo sofocó y le dijo:
_____ Paga lo que debes.
Su compañero cayendo, a sus pies, le suplicó
______ Ten paciencia conmigo, y te pagaré.
Más él no quiso, y lo echó a la cárcel hasta que pagase su deuda. Pero al ver sus compañeros lo ocurrido se condolieron sobremanera y fueron y contaron al amo todo lo que había sucedido. Entonces lo llamó su señor y le dijo:
______ Mal siervo; yo te perdoné toda aquella deuda como me suplicaste ¿No debías tú también compadecerte de
tu compañero puesto que yo me compadecí de tí?
Y encolerizado el señor lo entregó a los verdugos hasta que hubiese pagado toda su deuda
______ Esto hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.
San Mateo
Evangelios. Nuevo Testamento. Sagrada Biblia.
Todo es ronda
Los astros son rondas de niños,
jugando la tierra a espiar.....
Los trigos son tallos de niñas
jugando a ondular..., a ondular...
Los ríos son rondas de niños.
jugando a encontrarse en el mar...
Las olas son rondas de niñas
jugando la Tierra abrazar
Gabriela Mistral
Gabriela Mistral nació en Vicuña (Coquimbo), Chile, (1889 - 1957). Fue maestra de escuela y más tarde representante diplomática de su país. Autora de Desolación, Ternura, Tala, Lagar. Premio Nóbel 1945.
Si una espina me hiere
Si una espina me hiere, me aparto de la espina,
¡... pero no la aborrezco!
Cuando la mezquindad
envidiosa, en mí clava los dardos de su inquina,
esquívase en silencio mi planta y se encamina
hacia más puro ambiente de amor y caridad
¡Rencores! ¿ De qué sirven? ¿Qué logran los rencores?
Ni restañan heridas, ni corrigen el mal
Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores
y no prodiga savias en pinchos punzadores:
si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,
se llevará las rosas de más sutil esencia,
y si notare en ella algún rojo vivaz,
será el de aquella sangre que su malevolencia
de ayer, vertió, al herirme con encono y violencia,
y que el rosal devuelve, trocada en flor de paz
Amado Nervo
Amado Nervo nació en México (1870 - 1919). Fue un poeta hondamente humano. Sus libros de poesía más difundidos son: En voz baja , Serenidad, La amada inmóvil, Elevación. Entre sus libros en prosa: Mis filosofías, Plenitud.
El lagarto está llorando
El lagarto está llorando
La lagarta está llorando
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay,su anillito aplomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso
¡Miradlos que viejos son !
¡ Que viejos son los lagartos!
¡ Ay como lloran y lloran !
¡ Ay ! ¡ Ay, como están llorando.
Federico Garcia Lorca Federico Garcia Lorca nació en Fuente Vaqueros (Granada), España, en 1898 y murió en Granada en 1936 al comienzo de la guerra civil. Sus obras: Poema del cante jondo, Romancero gitano. Escribió también dramas: Bodas de sangre, Yerma, Mariana Pineda, La casa de Bernarda Alba y comedias: La zapatera prodigiosa, Doña Rosita, la Soltera. Milonga de Albornoz Alguien ya contó los días, Albornoz pasa silvando, La mañana de este día De amores y de trucadas Se la tienen bien jurada No un cuchillo sino tres, Un acero entró en el pecho, Pienso que le gustaría Jorge Luis Borges Jorge Luis Borges nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en 1899 y murió en la ciudad de Ginebra, Suiza,en 1986. Sus obras: Fervor de Buenos Aires,Inquisiciones, Ficciones, El Aleph, El informe de Brodie. Cuento Continuidad en los parques Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca: se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes.Esa tarde después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles.Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas: la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles.Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte.Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero el rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo está decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara su mejilla. Julio Cortázar
Julio Cortázar nació en Bruselas en 1914 y falleció en París el 12 de febrero de 1984. Fue profesor secundario y universitario, traductor, vivió en Argentina desde su niñez. escritor argentino,considerado uno de los más famosos de la narrativa hispanoamericana.Sus obras: Bestiario, Rayuela, Final de juego, Historia de cronopios y de famas.
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Alguien ya sabe la hora,
Alguien para Quien no hay
Ni premuras ni demoras
Una milonga entrerriana;
Bajo el ala del chambergo
Sus ojos ven la mañana
Del ochocientos noventa;
En el bajo del Retiro
Ya le han perdido la cuenta
Hasta el alba y de entreveros
A fierro con los sargentos
Con propios y forasteros
Más de un taura y más de un pillo;
En una esquina del Sur
Lo está esperando un cuchillo.
Antes de clarear el día,
Se le vinieron encima
Y el hombre se defendía.
Ni se le movió la cara;
Alejo Albornoz murió
Como si no le importara.
Saber que hoy anda su historia
En una milonga. El tiempo
Es olvido y es memoria.
Empezaba a amanecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte; desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo a la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.